sábado, 29 de enero de 2011

HOWLIN / Capítulo 6: El Concilio





     Glo estaba tejiendo. Tejía con destreza, como pocas sabían hacerlo. Tejía con hilos de imaginación que brotaban de su cabeza. Tejía historias sorprendentes, historias conmovedoras, historias cotidianas e historias extraordinarias. Tejía con la sensibilidad y la maestría que sólo unas pocas howlin han llegado a alcanzar. Tejía historias de amor, historias de horror, historias de pasión e historias de decepción. Tejía historias mágicas, historias espantosas, historias aburridas e historias maravillosas.
  Y de vez en cuando, historias peligrosas también.
  Glo abrió los ojos, sobresaltada. Se irguió de un salto y se dirigió a la puerta de su choza. Cruzó hacia la plaza y se dirigió con determinación hacia el Cuerno Sagrado. Lo tomó de su pedestal y sopló con fuerza.
  Era hora de reunir al Concilio.

***

  -Han abierto una puerta- dijo Glo.
  -Pero eso no es posible- replicó Apo, un howlin grandote y de frondosa barba, con una voz gutural y cadenciosa-. Las puertas están perdidas desde hace siglos.
  -Apo tiene razón- lo apoyó Ugi, el más anciano de los howlin vivientes-. Hace más años de el que cinco generaciones podrían recordar que las puertas han sido escondidas. Los más jóvenes creen incluso que son un mito.
  -Bueno, ahí tienen una razón, el mejor de los motivos. Un mito se convierte en una historia, y una historia es algo que un howlin lo suficientemente creativo puede hacer que se vuelva real.
  -¿Y crees que este howlin haya logrado hacer eso?- preguntó Ozy, vieja amiga de Glo.
  -¡Es que no es posible!- objetó Apo- ¡Necesitaría encontrar una puerta, y una llave para abrirla!
  -Es un howlin. Si realmente quiere una llave, encontrará una llave. Y si tiene una llave, una puerta se le presentará. Sabes como es- le contestó Ozy.
  -Tal vez haría falta recordar cómo han sido entonces las cosas para saber si aún pueden seguir siendo así -terció Ugi.
  -Que así sea, entonces- dictaminó Glo.
  Y el anciano howlin comenzó a narrar.

***

  En aquella época inmemorial, cuando el mundo era bosque y el bosque era mundo, los howlin aprendieron a vivir en comunidad y a dejar de sobrevivir para llegar a ser felices. Entonces, cuando la comida y el refugio dejaron de ser un problema, los howlin se entregaron a disfrutar. Cada noche encendían una hoguera y a su alrededor se reunían para contar historias y escuchar las que contaban los demás. Con el tiempo refinaron su arte, hasta que las historias que contaban dejaron de ser simples historias. Llegaron a ser tan creíbles, incluso las más inverosímiles, que muy poca diferencia había, o ninguna, con aquello que llamaban “lo real”. Entonces los howlin más sabios descubrieron la terrible verdad: los howlin no creaban sus historias, sino que las recogían del aire. Miles de sucesos que acontecieron en algún lugar en algún momento, en alguno de los millones de mundos posibles, eran captados por los narradores y llevados a la existencia, esto es a un paso de la realidad. Fue entonces que ante la posibilidad de la existencia de los “otros mundos”, los howlin concibieron las puertas. Y las puertas dependían de las llaves. Todo aquel que tuviera una llave tenía una puerta. Y todo aquel que tuviera el suficiente talento y determinación era capaz de invocar una llave. En consecuencia, para cruzar una puerta bastaba con ser capaz y quererlo.
  Pero los mundos no permiten ser atravesados con liviandad. Atravesar la puertas implicaba un doble peligro: la Invasión y la Niebla. La Niebla respondía al desgaste de la realidad al ser desgarrada. En el mundo de Fantasía la llamaban la Nada. La Niebla ya había destruido unos cuantos mundos y era el terror de muchos otros. Pero no había nada peor que la Invasión. Y es que cuando los hombres de otros mundos conocían la existencia del mundo-bosque de los howlin, sentían la necesidad de saquear y conquistar, como hacían siempre y seguirían haciendo. Entonces, antes de que el mundo-bosque fuese destruido, los ancianos howlin decidieron esconder las puertas que lo comunicaban con los demás. Con el tiempo, las puertas se convirtieron en mito y las llaves dejaron de ser invocadas. Hasta ahora.

***

  -Entonces eso querría decir que Mau quiso y pudo invocar una llave- preguntó Ozy.
  -Bueno, nadie sabe de él desde antes de ayer- confirmó Glo.
  -Entonces casi es posible confirmarlo- intervino Ugi-. ¿Qué dicen las historias de él?
  -Estuvo en Tierra 42 y de ahí se fue a Mundo Medio, en el camino del Haz Caballo-Perro. En uno de los peores lugares donde ataca la Niebla. Además en Tierra 42 fue localizado por La Sociedad y están rastreando las puertas para llegar hasta Mundo-Bosque.
  -Entonces debemos tomar esto como evidencia suficiente- aceptó finalmente Apo-. Vamos a tener que actuar.

5 comentarios:

@gloriallopiz dijo...

Me devoro la historia, el estilo te lleva, paso a paso, a vivirla. Que maestro sos Howlin! Los dos tan maestros (Adri y sus buenísimos textos) que me honra ser su Doña Flor. :)
PD: los quiero, perros!

Adrián Granatto dijo...

Si esto está saliendo así sin ningún tipo de argumento pre-escrito, ¡imagínese si lo hubiéramos hablado!

M. J. Howlin dijo...

La verdá eh. Esto va saliendo así como viene y sin red. Vamos a ver lo que hace don Calavera.

Adrián Granatto dijo...

Me gustó el guiño a "La historia interminable". Justo el otro día estaba hablando de ese libro.

Calavera dijo...

Ha valido la pena esperar para leer esta parte. :) Y yo que pensaba que seguirías donde lo dejó Adrián... :P Ahora tendré que releer el capítulo 5... XDD

Muy bueno, Howlin. ;)

Espero estar a la altura con el capítulo 7. :)